
COMPARACIONES CON OTROS ARTISTAS

El Cid de Achille Isidore Gilbert
ca. 1879
Museo del Prado, Madrid
Aguafuerte. Estampación sobre papel china sobre vitela
57.9 x 45.2 cm

El Cid de Rosa Bonheur1879
Museo del Prado, Madrid
Óleo sobre lienzo
95 x 76 cm


El reconocimiento social del cual pudo disfrutar Rosa Bonheur en vida es notable gracias a la influencia que sus obras tuvieron en otros artistas. Reflejo de ello será el caso de Achille Isidore Gilbert, escultor francés del siglo XIX. La estampa fue elaborada a partir de El Cid. Cuenta con la propia participación de Rosa Bonheur respecto a algunos retoques realizados a lápiz. La obra fue donada por el sobrino del marchante Gambart al Museo del Prado y constituye un claro ejemplo del prestigio que la pintura original alcanzó.

Monarca del valle de Edwin Landseerca. 1851Colección particular Galería Nacional de Escocia, Reino Unido
Óleo sobre lienzo
163.80 x 168.90 cm

El rey del bosque de Rosa Bonheur1878Colección particular
Óleo sobre lienzo
244.8 cm × 175 cm


Esta es la obra más reconocida de Edwin Landseer, uno de los grandes pintores animalistas de la Gran Bretaña victoriana. Se considera que Rosa Bonheur, con su obra El rey del bosque, está desafiando a esta pintura. Landseer se trataba del pintor favorito de la Reina Victoria, por lo que, tras el incendio que acabó con el Palacio de Westminster en 1834, encargó a Landseer esta obra con el fin de decorar el nuevo edificio. Es una pintura que destaca frente a otras por el carácter triunfal del animal. Esto la distingue de la obra de Rosa en el sentido de que, aunque ambos presentan a sus protagonistas de manera magistral, Landseer lo realiza como un símbolo de majestuosidad y naturaleza sublime, mientras que Bonheur ofrece una visión más íntima y naturalista del ciervo.

Caballo de carreras frente a las tribunas de Edgar Degas1866-1868
Museo d'Orsay, Francia
Óleo sobre papel montado sobre lienzo
46 x 61 cm

Caza de relevos de Rosa Bonheur1887
Sant Louis Art Museum, Estados Unidos
Óleo sobre lienzo
45.7 x 66 cm


Edgar Degas se trata de otro pintor con predilección a la hora de pintar caballos, en especial las carreras de caballos. Son obras en las que explora, como es común en su obra, el movimiento. Sus cuadros siempre son protagonizados por caballos pura sangre, de patas largas y cuello esbelto. Su diferencia principal con la obra de Rosa es que se centra más en la representación del jinete y de un espacio cotidiano de la vida de sus contemporáneos más que en la figura del caballo en sí. Aun así, tiene varias obras de esta temática por el gran abanico de posibilidades que le ofrecía para su representación. Esta es una de sus primeras obras de esta temática, en la que se escenifica un hipódromo en el momento previo al comienzo de la carrera, con caballos que muestran un movimiento nervioso. A pesar de todo, los caballos son apenas utilizados como meras herramientas para trabajar en profundidad aspectos técnicos como la incidencia de la luz, el dibujo, la elaboración de diagonales y sombras.

La Charca del Diablo de George Sand1846

El Labrador. Serie de grabados La Danza de la Muerte de Hans Holbein1524-1526

Arando en Nivernais de Rosa Bonheur1849Sant Louis Art Museo d'Orsay, Francia
Óleo sobre lienzo
133 x 260 cm



George Sand, seudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, fue una prolífica escritora francesa del siglo XIX, conocida por su compromiso social, sus posturas feministas y su estilo literario, que fusionaba lo romántico con lo social. Su novela La Charca del Diablo (1846) forma parte de su serie de obras que retratan la vida rural y las problemáticas de las clases campesinas. En esta novela, Sand presenta una historia de amor entre Germain, un joven viudo, y Marie, una joven humilde, quienes se enfrentan a desafíos familiares y sociales en un entorno rural mientras luchan por construir una vida mejor. La obra se sitúa en la región del Berry, de la que Sand era originaria, y se caracteriza por su exploración de las tensiones entre el amor y las tradiciones rurales, así como por sus críticas a las injusticias sociales y económicas de la época. En definitiva, esta novela no solo es un retrato romántico, sino también una denuncia de las dificultades que enfrentan los personajes debido a las estructuras sociales y económicas de su tiempo.
Hans Holbein el Joven fue un destacado pintor y grabador del Renacimiento alemán, conocido por su precisión realista y su habilidad para captar detalles en retratos y grabados. Trabajó principalmente en Alemania y luego en Inglaterra, donde se convirtió en pintor de la corte del rey Enrique VIII. Su obra incluye retratos icónicos de personajes históricos como Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro, así como una famosa serie de grabados conocida como La Danza de la Muerte. En ella se representan diferentes personajes de la sociedad enfrentándose a la inevitabilidad de la muerte. Concretamente, en El Labrador, se retrata la vida rural, mostrando a la muerte interviniendo en la labor agrícola, lo que refuerza el carácter universal de su mensaje. El enfoque de Holbein en esta serie es criticar las estructuras sociales y las tensiones de su época, especialmente en el contexto de la Reforma Protestane.

Retrato de Rosa Bonheur de Edouard Louis Dubufe
1857
Château de Versailles, Francia
Óleo sobre lienzo
98 x 125.5 cm

Este retrato fue realizado por Edouard Louis Dubufe cuando Bonheur tenía 35 años. En dicho cuadro, Rosa, originalmente iba a posar el brazo sobre una mesa, pero no convencida de ello, decide participar en la propia obra, pintando un toro en su lugar. La colaboración de ambos artistas en la obra es relevante desde el punto de vista histórico, pues en este momento, con la nueva república se imponen principios sociales como la comunidad o la igualdad. Bonheur se muestra representada con orgullo, en contraposición con las mujeres retratadas con anterioridad, normalmente en un estado de ocio debido a su clase alta. Además, las mujeres solían aparecer con gatos o perros pequeños, mientras que Rosa se exhibe junto a una gran bestia de carga. Es digno de mención que se muestra como una mujer trabajadora mediante el porte en sus brazos de una carpeta y un portaplumas. En cuanto a la figura del toro, ocupa casi un tercio del lienzo y mira al espectador. Está representado con gran realismo, como es común en la artista. El animal es tan imponente que desvía la mirada de la protagonista del retrato para observar al animal.

El toro de Paulus Potter 1647
Museo Mauritshuis, Países Bajos
Óleo sobre lienzo
236.5 x 341 cm

Retrato de Rosa Bonheur de Edouard Louis Dubufe1857Château de Versailles, Francia
Óleo sobre lienzo
98 x 125.5 cm


Paulus Potter (1625-1654) fue un pintor de la Escuela Holandesa del Siglo XVII especializado en paisajes y animales. Los paisajes que representa siempre son praderas soleadas de los Países Bajos, pero su fama proviene de sus cuadros de animales, en los que representa ovejas, cabras, vacas, etc., con gran realismo. Muchas de sus obras entraron a formar parte de la colección del Museo del Louvre durante el reinado de Luís XVI, por lo que se cree que Rosa Bonheur pudo haberse nutrido de este autor en sus visitas a dicho museo. A pesar de que los dos fueron pintores de épocas y estilos muy distintos, ambos eran conocidos por sus retratos de animales. Rosa Bonheur era denominada por muchos como la "nueva Paulus Potter". El Toro de Potter presenta una gran riqueza de detalles, especialmente en lo concerniente a la textura de los pelajes y a las superficies de los animales. Concretamente, la figura del toro es representada en una postura que enfatiza el poder de su aspecto físico, si bien cabe resaltar que tiende a la idealización de los animales, mientras que Rosa se destaca por su gran realismo. Asimismo, Bonheur se centra más en el movimiento y dinamismo, captando las posturas de los animales de forma natural, como puede serlo en La feria de caballos. Mientras que en las obras de Potter suelen aparecer en poses más estáticas.

El llamamiento de las espigadoras de Jules Breton1859Museo d'Orsay, Francia
Óleo sobre lienzo
90.5 x 176 cm

Feria de caballos de Rosa Bonheur1855Museo Metropolitano de Arte, Nueva York
Óleo sobre lienzo
244.5 x 506.7 cm


Jules Breton, pintor y escritor francés del siglo XIX, fue uno de los principales exponentes de la escuela realista francesa. Miembro de la Escuela de Barbizon, contribuyó a divulgar la representación naturalista de la vida en el campo y la naturaleza. Breton es especialmente conocido por sus retratos de campesinos, escenas rurales y su enfoque en la dignidad del trabajo agrícola. Así, los seres humanos y sus actividades serán las figuras principales en la obra de Breton, mientras que en la obra de Rosa Bonheur lo serán los animales, relegando a un segundo plano a las personas. Ambas obras fueron creadas en la misma época, pero cada una presenta una visión diferente sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, así como el realismo y la vida rural.